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virginia
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Domingo, 05 de Junio de 2011 12:42 |
 Repito a menudo que me gustan mis clientes. Puede parecer cínico o simple instinto de superviviencia, pero no, la explicación es algo más compleja. Nuestro producto consiste en poner materia gris, tiempo y experiencia al servicio de otros para acercar al mercado sus productos/servicios, con lo que nuestros clientes tienen que cumplir, al menos, las siguientes características: * Son personas que valoran la reflexión. * Son personas que saben que no lo saben todo y están abiertas al diálogo. * Son personas que entienden que una visión distinta/nueva puede aportar. * Son personas dispuestas a invertir por escuchar esa otra visión (¿hay mayor prueba de lo mucho que creen en ello?). * Son personas que creen en nosotros para darles esa visión. ¿No os parece que es lo más lógico del mundo que me gusten mis clientes? Las reuniones se convierten en un espacio de intercambio de conocimiento entre personas que se respetan. De hecho, estoy pensando en juntarlos entre ellos, seguro que se caen bien y surgen sinergias. ¿Os apuntais? La imagen de Vintage Republik nos invita a ver las cosas de otra manera
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virginia
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Martes, 21 de Septiembre de 2010 10:36 |
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Cada uno de nosotros debiera dedicarse a sus zapatos: la única manera de aumentar la productividad es que cada uno se dedique a lo que hace mejor. Es esto lo que distingue a las empresas pequeñas de las grandes. El hecho de que estas últimas, tienen como principio destinar a diferentes personas a hacer diferentes cosas. En teoría, dedicadas a hacer aquello que hacen mejor (sí, ya sé, de ésto se podría hablar largo y tendido, pero quedémonos con la teoría). Mientras que en las empresas pequeñas todos hacen de todo, por lo que, probablemente, también acaben haciendo cosas que no saben, o en las que no despuntan, o en las que no son competitivos porque alguien de fuera las haría mejor e, incluso, más barato. Las labores de Marketing son parte de esas que parece que todo el mundo puede hacer. Demasiado a menudo, la gestión del marketing se confunde con escoger unos colores para el logo o una foto para un catálogo. Pero como el marketing es un aspecto fundamental de la gestión empresarial, sucede que la pequeña empresa se queda siempre en eso, en empresa pequeña porque el empresario no delega ni externaliza, sino que concentra en su persona toda la gestión de la actividad olvidándose de un principio importantísimo: el coste de oportunidad: ¿Cuánto dinero está dejando de ganar mientras se dedica a hacer tareas que le llevan tiempo (por que no sabe hacerlas) y que podría estar haciendo otro? Cuando me preguntan, a mis clientes les digo que si pueden, contraten, que confíen en profesionales, que cada trabajo es un arte. Lo confieso: yo no sé hacer zapatos.
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virginia
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Miércoles, 16 de Febrero de 2011 15:12 |
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Hoy quiero hablar de la inversión. La inversión en cualquier tipo de recurso: humano, tecnológico, equipamientos, en el tiempo como recurso... Parece que fuera ir contracorriente hablar hoy de inversión cuando todo el mundo habla de austeridad y ahorro. Pero es que no hablo del gasto, del desperdicio, que tan a menudo vivimos en nuestra sociedad (el otro día compré una revista y me horroricé de la cantidad de plástico que llevaba... ¿me estaré sensibilizando?). Hablo de invertir en personas, en herramientas, en tiempo, en todo aquello que nos ofrece un valor real, especialmente si ese valor no es sólo el de hoy, sino también a futuros. Inversión en personas: Porque son las que marcan la diferencia (pregúntenle a Apple o a Facebook), ¿cómo se ha podido popularizar tanto el discurso ese de que "nadie es imprescindible"? probablemente alguien que no atendió el talento de las personas. Inversión en herramientas: precisamente para que las personas puedan aportar aquello que las distingue (piensan, sienten, tienen ideas...) y no perder el tiempo en tareas mecánicas en las que no aportan valor. Inversión en tiempo: dediquémosle tiempo a lo importante a pensar, a idear, a soñar... ¿hubiera volado alguna vez el hombre si no hubiera soñado con hacerlo? Sigo pensando... Seguro que el autor de la imagen, Dasefx, también le dió un par de vueltas.
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virginia
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Domingo, 25 de Julio de 2010 00:00 |
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Sigo empeñada en las personas, en hablar de sus capacidades, de su fuerza, de su creatividad. Son ellas las que serán capaces de generar el cambio. El mercado es un gran intercambio: se intercambia la capacidad económica de unos, por el tiempo y/o la capacidad técnica de otros, y estos a su vez, intercambian su capacidad económica por lo que otros pueden ofrecerles y que ellos, por sí solos, no conseguirían, o no a ese precio, o no en ese tiempo o no con esa seguridad, o no con esa tranquilidad...Y este intercambio nos exige a todos un gran nivel de responsabilidad, hacia lo que damos, y hacia lo que recibimos, intentando que esté en justo equilibrio, de tal manera que todos salgamos ganando. Porque el que pierde, si lo sabe, se enfurece y eso desequilibrará aún más las débiles estructuras que aún nos sustentan. No se trata de ser ingenuos, sino de ser conscientes. De saber situar el valor del dinero frente al valor de lo que se adquiere por él... En el ámbito del turismo esto supone incorporar muchos cambios, volver a dimensionar el valor de las personas que trabajan en él y de lo que esperan las que disfrutan de él. Por aquello de la ingenuidad, esta imagen de Diego Iturriaga, propietario de la Editorial Sin Índice
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